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EL TRABAJO TAMBIÉN SE PUEDE ANALIZAR.

No es ciencia ficción: ya trabajas en Severance (y no lo sabías)

La serie Severance nos muestra un universo distópico. Pero lo que parece una exageración de ciencia ficción, en realidad revela algo muy real.

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No es ciencia ficción: ya trabajas en Severance (y no lo sabías)

La serie Severance nos muestra un universo distópico donde las personas dividen quirúrgicamente su identidad: una parte trabaja, otra vive. Pero lo que parece una exageración de ciencia ficción, en realidad revela algo muy real. Muchos ya viven esa escisión entre el "yo laboral" y el "yo personal", sin chip en el cerebro, pero con una distancia emocional igual de brutal.

El psicoanálisis ofrece una lente potente para entender por qué esta serie incomoda tanto: porque muestra lo que ya pasa, aunque lo hayamos normalizado.

El falso self corporativo

Winnicott

Inspirado en Winnicott, el falso self es una estructura que uno construye para ser aceptado, para sobrevivir. En el trabajo, muchos adoptan una versión funcional de sí mismos: sonriente, productiva, sin conflictos. Esa versión puede ser tan exitosa que uno mismo se confunde: ¿quién soy cuando no estoy trabajando?

Severance dramatiza esta división al extremo. En la serie, los "innies" no conocen su vida exterior. En tu empresa: ¿cuántas veces has dicho "esto no es personal, es negocio" para justificar una decisión que sí te afectó emocionalmente?

¿Recuerdas cuando Helly se mira al espejo y no se reconoce? Eso mismo pasa cuando revisas tu perfil de LinkedIn y piensas: "¿Quién es esta persona?"

La escisión extrema no es neutral. No es eficiencia: es pérdida. Te impide vivir una vida plena. Lo que pasa "afuera" se filtra "adentro", aunque no lo notes. Las relaciones se vuelven más chatas, los afectos más pobres, la creatividad se apaga. Porque no puedes dividirte sin pagar un precio psíquico.

El jefe como tótem y la ley del padre (Freud)

En Severance, el jefe no aparece pero todo gira en torno a su figura. En muchas empresas pasa lo mismo: se idealiza a la autoridad, se evita contradecirla, se la teme y se la admira. Es el tótem moderno, el padre simbólico al que no se puede matar ni cuestionar.

¿Tu equipo discute todo... menos lo que dijo el jefe? Entonces ya conoces ese "tótem" invisible que organiza el clima laboral.

Cuando Cobel es desplazada sin explicación, vemos la ley del padre en acción: el poder que da y quita sin razones. Como cuando cancelan tu proyecto favorito con un mail de tres líneas. Y Helena, obligada por su padre a asumir un rol que no eligió, muestra cómo la autoridad se impone desde lo familiar y se perpetúa en la empresa.

El problema es que ese tótem, aunque silencioso, condiciona todo: inhibe el pensamiento crítico, bloquea la creatividad y genera equipos que actúan desde el miedo o la obediencia ciega. Y así, las decisiones dejan de ser colectivas para volverse sumisiones disfrazadas de alineación.

Equipos que compiten (Klein, Bion)

¿Por qué Ventas y Operaciones se odian? No es por los números: es la misma rivalidad infantil que Klein describió, pero con reuniones de Zoom y gráficos de Excel.

En Severance, esto se ve en las dinámicas absurdas de competencia entre departamentos —como la fiesta exclusiva de los "refinadores de datos" o la rivalidad con el equipo de óptica y diseño. La hostilidad encubierta se traduce en juegos, premios y acusaciones cruzadas.

¿Y por qué esto es un problema? Porque cuando los equipos compiten, gran parte de la energía se va en rivalidades internas en lugar de enfocarse en resolver problemas o crear algo nuevo. Se pierde la visión del conjunto: cada quien defiende su territorio, su presupuesto, su ego. La organización se vuelve menos productiva, menos creativa y más fragmentada. Nadie ve el todo —solo el rincón que le toca cuidar.

Alienación emocional, duelo y regresión

La escisión de Severance permite que el "yo laboral" no sufra. Pero en la vida real, esa desconexión emocional también ocurre: cuando uno actúa por inercia, cuando nada lo toca, cuando se deja de sentir. Es una forma de sobrevivir, pero también una forma de apagarse.

¿Alguna vez volviste a casa y no supiste explicar por qué estás tan cansado si "no pasó nada"? El costo de esa escisión es alto: el sujeto pierde la capacidad de simbolizar su experiencia. Trabaja, cumple, produce... pero no puede narrar lo que le pasa.

Mark, el protagonista, está atrapado en un duelo sin elaborar. La muerte de su esposa lo empuja a desconectarse del mundo externo —y a aceptar la escisión como refugio. Esa decisión no es racional: es una defensa. Su rabia no elaborada lo lanza a una regresión emocional, donde la escisión funciona como refugio psíquico.

Pactos silenciosos y alianzas (teoría grupal)

En todo grupo hay acuerdos no dichos: con quién hablar, a quién evitar, cómo actuar para no sobresalir ni molestar. Son formas de regular la tensión inconsciente del grupo.

En Severance, esto es evidente en el pacto tácito entre los innies para mantener la rutina, evitar ciertos pasillos, no hablar del jefe, y sostener alianzas que dan contención frente a un sistema opresivo. El grupo no solo trabaja: también sobrevive emocionalmente como puede.

El trabajo como repetición inconsciente y neurosis

¿Por qué elegimos ciertos trabajos, jefes o situaciones que se repiten una y otra vez? El trabajo no es un escenario neutro: es una escena donde se juegan historias internas.

En Severance, incluso los vínculos amorosos están teñidos por este mecanismo. La atracción entre Mark y Helly aparece como una chispa que no puede desarrollarse. Su deseo es inmediato y, al mismo tiempo, imposible: prohibido por el reglamento, reprimido por el miedo. Eso también es neurosis. El deseo aparece donde no debería, y se transforma en tensión, incomodidad o síntoma.

Y hay mucho más

¿Por qué Helly finge ser una innie convencida cuando su outie detesta estar ahí? ¿Por qué la tía de Cobel se une a un culto que promete sentido? ¿Por qué el innie se enamora de la esposa real de su outie, mientras este no puede sentir nada? Todo en Severance tiene un trasfondo psicoanalítico, incluso lo que parece solo decorado. La serie es un festín para quien sabe mirar.

Piensa en tu última reunión:

  • ¿Qué versión de ti estuvo presente?

  • ¿Qué emociones dejaste en la puerta?

  • ¿Hubo un "tótem" intocable en esa sala?

No necesitas un chip para estar dividido. Solo una cultura que premia el 'falso self'.

Severance no es sobre chips cerebrales. Es sobre fenómenos que vemos todos los días en nuestra vida laboral —y el costo que eso nos impone a nivel emocional y físico. La desconexión, el automatismo, la falta de sentido no son detalles: nos enferman, nos apagan. Y lo peor es que muchas veces ni siquiera notamos cuánto hemos cedido hasta que el cuerpo o la mente se detienen.

El psicoanálisis no busca volver todo terapéutico. Pero sí abrir preguntas donde otros ponen órdenes. Y esta es una urgente:

La pregunta no es si tu empresa es Lumon. La pregunta es: ¿Qué parte de ti dejaste en el estacionamiento hoy? ¿A qué costo?

Daniel Alencar

Daniel Alencar

Soy Daniel Alencar, psicoanalista en Ciudad de México. Conozco el lenguaje corporativo porque lo viví desde adentro. Hoy acompaño a quienes los problemas del trabajo ya no explican lo que sienten

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