Es normal tener dudas antes de empezar un proceso terapéutico.
Estas son algunas de las preguntas que recibo con más frecuencia en consulta. Si no encuentras lo que buscas, puedes escribirme.
Antes de empezar
Respuestas para quienes todavía no saben si este es el momento.
Rara vez hay un momento perfecto. Lo que suele ocurrir es que algo empieza a pesar lo suficiente como para que ya no sea fácil ignorarlo: una sensación que se repite, una decisión que se pospone, una fatiga que no desaparece con vacaciones.
No hace falta estar en crisis para empezar. Muchas personas llegan simplemente porque sienten que algo dejó de encajar, aunque no sepan exactamente qué.
Si estás leyendo esto, probablemente ya tienes una razón.
Sí. Y muchas veces es el punto de partida más honesto.
No es necesario llegar con un diagnóstico ni con las palabras exactas para describir lo que sientes. El trabajo del psicoanálisis no comienza cuando ya sabes qué te pasa; comienza precisamente en ese espacio donde algo no termina de entenderse.
Saber que algo no está bien, aunque no sepas qué, es razón suficiente para empezar.
La primera sesión no sigue un protocolo. No hay formularios ni cuestionarios que completar.
Es un primer encuentro: un espacio para que puedas contar lo que te trajo hasta aquí, con el tiempo y la calma necesarios. Escucho sin interrumpir, sin dirigir y sin apresurarnos a encontrar respuestas.
Al final, si tiene sentido continuar, hablamos de cómo podría ser el proceso. Si tienes dudas antes de llegar, también puedes escribirme.
No hace falta ninguna experiencia previa. El psicoanálisis no requiere conocimientos ni un vocabulario especial.
Lo único que se necesita es disposición para hablar y cierta curiosidad por entender lo que ocurre. El resto se construye en el proceso.
Muchas de las personas que llegan aquí lo hacen por primera vez.
¿No encontraste lo que buscabas?
Estoy aquí para responder tus dudas.